Salas de teatro independiente y autogestionado en Buenos Aires. Encuesta.

¿Es el sueño de todo artista escénico tener una sala propia en donde poder programar a gusto y piacere, que asegure escenario para lo creado por sí, por amigos, por colegas respetados? ¿Es viable económicamente? Emprende Cultura encuestó a dueños de cinco espacios que, a pesar de tener diferentes características estéticas y espaciales, comparten la filosofía de la autogestión y la independencia. Los resultados, a continuación.

Sebastián Kirszner – (La Pausa) Teatral

-¿Por qué tener una sala propia?
-Porque es el espacio donde uno puede ser independiente, trabajar sobre la propia búsqueda, dar clases… y hasta tomar una birra con amigos. En el espacio propio (más allá del teatro), uno pone sus reglas de juego.

-¿Cuál es la propuesta de la sala? ¿hay una curaduría? ¿qué tiene en cuenta para programar una obra?
-La sala tiene dos pilares grandes: la programación y la escuela de teatro. Además, se alquila el espacio para elencos que ensayan, pero esto sucede menos. Hay una selección de los espectáculos que están en (La Pausa) Teatral, que responde a un determinado tipo de búsqueda, de lenguaje sobre todo, pero además valoramos mucho la calidad humana al abrir las puertas de la sala, porque se arma una mini convivencia, y si le abrís la puerta a cualquiera, estás al horno. Hay variables que también tenemos en cuenta como el tamaño de la puesta escenográfica ya que el espacio de guardado no es tan grande.

-¿Es sostenible el proyecto?
-Sostenible desde los artístico: claro, porque hay deseo, porque hay una pregunta siempre abierta. En torno a lo económico: sí se puede sostener, no es un negocio altamente rentable, pero uno tiene en claro que ése no es el motor.

-¿Cuáles son las principales dificultades del proyecto en general y de su sostenibilidad?
-La principal dificultad en esta sala es la convivencia con los vecinos que se tienen que amoldar a nosotros y nosotros a ellos. A vivir en torno a nuestra actividad… por momentos lo logramos, por momentos hay asperezas, pero al final seguimos haciendo teatro.

-¿Cuáles son las perspectivas a futuro?
-Hacia futuro apostamos a que la escuela de teatro siga creciendo, con cada vez más alumnos, y más espacios de formación.

Matías Feldman – Defensores de Bravard

-¿Por qué tener una sala propia?
-Con mi socio Santiago Gobernori nos hicimos cuando lo hicimos. Era para poder dar nuestras propias clases, hacer nuestras propias obras, ensayar, sin depender de las condiciones de otros espacios y poder llevar los modos de producción a condiciones más favorables para nosotros, que nos resultaran más cómodas.

-¿Cuál es la propuesta de la sala? ¿hay una curaduría? ¿qué tiene en cuenta para programar una obra?
-Diferentes tipos. Ciclos que estuvimos organizando nosotros y tratamos de que las obras sean de alumnos nuestros, gente que esté empezando, que esté haciendo los primeros pasos en el teatro. Tratamos de que la sala sirva para dar espacio a los que están iniciándose. No hacemos otra curaduría más que esa.

-¿Es sostenible el proyecto?
-Es sostenible depende del año. Hubo años más difíciles y este fue el más difícil de todos. Pero siempre vamos encontrando para hacerlo sostenible armar ciclos que generan un plus. Alquilamos la sala para docentes que dan clases, ateliers para artistas plásticos. Todo eso alcanza para pagar el alquiler. No nos da un superávit, un dinero extra. Sino que todo lo que se hace, inclusive más, porque vamos agregando cosas, se hace para llegar a pagar el alquiler y simplemente existir.

-¿Cuáles son las principales dificultades del proyecto en general y de su sostenibilidad?
-La dificultad mayor de sostenibilidad tiene que ver con pagar el alquiler, que es altísimo, y los servicios que han aumentado muchísimo.

-¿Cuáles son las perspectivas a futuro?
-Poder seguir existiendo, cosa que es mucho decir para los tiempos que corren.

Guillermo Cacace – Apacheta

-¿Por qué tener una sala propia?
-Tener una sala se inscribe en el movimiento que tuvo lugar antes, para muchos otros, que es el del teatro independiente, de estéticas y modos de producción hegemónicos. Es tener una alternativa en tanto lenguaje, la posibilidad de asumir riesgos que en salas comerciales no se podrían asumir. Es, y esto sin ningún romanticismo, un espacio de resistencia a lo que se impone. Un espacio de laboratorio, en donde poder estudiar, formarse, aprender. Es un espacio para recibir gente, otros grupos. Es ofrecer una alternativa para la gente que quiere ver otro teatro o formarse de otra manera.

-¿Cuál es la propuesta de la sala? ¿hay una curaduría? ¿qué tiene en cuenta para programar una obra?
-La búsqueda de lenguajes alternativos y experimentales son los criterios de curaduría. Que implican tanto descubrir gente que no tienen lugares instalados como de recibir obras de creadores externos a la sala. También es sostener a como dé lugar espectáculos que nos interesan mucho y que a lo mejor no tienen posibilidad de convocar público masivo, más allá de que la boletería indique que estamos yendo a pérdida. Nuestras lógicas no son las del mercado, o la de recuperar una inversión. Sino más bien la de procesos colaborativos. Por eso a veces pedimos a los grupos que pasan por Apacheta a que se sumen a estos procesos y no estar pensando en la recaudación.

-¿Es sostenible el proyecto?
-Trabajamos con procesos colaborativos, lo cual en un punto, hace sostenible la sala. También con subsidios, tanto sea del Estado porteño y nacional. Es muy importante contar con ellos. Es dinero absolutamente necesario y magro a la vez, pero que nos permite seguir abiertos, de todas maneras.

-¿Cuáles son las principales dificultades del proyecto en general y de su sostenibilidad?
-Creo que la dependencia de los subsidios. Sería todavía mucho más importante repensar esas políticas para correrlas del sentido asistencialista según el cual el dinero llega para salvar la supervivencia de las salas. En ausencia de la posibilidad de revisar los criterios de la distribución del dinero público y crear políticas más consistentes, los subsidios llegan con lo justo para brindar una especie de salvataje. Lo ideal sería que sirvan para fortalecer a los proyectos y de esa manera, en algún momento dejen de necesitar el dinero del Estado, de depender del subsidio.

-¿Cuáles son las perspectivas a futuro?
-No lo sé. Soy muy mal diagnosticador. Pero sé que históricamente han sido un pulmón que oxigena la escena porteña y que, básicamente, sería responsabilidad del público, el Estado y los hacedores cuidar esta escena.

Daniel Genoud – El Camarín de las Musas

-¿Por qué tener una sala propia?
-No lo recomiendo. En un estado burocrático la energía que se lleva el tener abierto al público la sala es infinita. Lesgislación inadecuada, trámites habilitatorios interminables y costosos; inspecciones y mantenimiento del espacio; relaciones laborales. Por otro lado al curar la sala cambia el ojo del creador. Pasivo observando y no aventurándose en el imaginario. En ese sentido, es un estorbo para el desarrollo profesional de uno mismo, como artista.

-¿Cuál es la propuesta de la sala? ¿hay una curaduría? ¿qué tiene en cuenta para programar una obra?
-Tenemos una sala exclusivamente dedicada a espectáculos de música. Y tres con programación teatral. Autores nacionales y contemporáneos. Miramos especialmente la actuación.

-¿Es sostenible el proyecto?
-A veces si.

-¿Cuáles son las principales dificultades del proyecto en general y de su sostenibilidad?
-La formalidad laboral frente a un proyecto de estas características. Baja rentabilidad, nula estructura para ayudar en el desarrollo de las actividades. Dependemos de la aceptación que tienen los espectáculos para tener recaudación y viabilidad. Sin recursos no se puede desarrollar y contratar staff.

-¿Cuáles son las perspectivas a futuro?
-Rezongar

Jonathan Zak – Timbre 4

-¿Por qué tener una sala propia?
-Para poder trabajar con la mayor independencia posible.

-¿Cuál es la propuesta de la sala? ¿hay una curaduría? ¿qué tiene en cuenta para programar una obra?
-En primer lugar la creación propia, luego artistas afines a quienes admiramos.

-¿Es sostenible el proyecto?
-Hasta acá si.

-¿Cuáles son las principales dificultades del proyecto en general y de su sostenibilidad?
-Actualmente la suba brutal de los costos junto con el estancamiento que trae consigo la dificultad de subir el valor real de entradas, no es posible siquiera acompañar al menos la inflación.

-¿Cuáles son las perspectivas a futuro?
-Seguir disfrutando de hacer teatro

1 COMENTARIOS DE LECTORES

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  1. artemia on 1 abril, 2017

    MUY BUENA PROPUESTA :VALORIZAR LA CULTURA QUE CRECE EN LA COMUNIDAD Y EL TEATRO, BENDITO ARTE LIBERTARIO Y SIN LIMITES . VIVA EL TEATRO INDEPENDIENTE DESDE CORDOBA . aCA SOMOS MAS DE 30 SALAS QUE CONFORMAMOS UNA RED DE SALAS DE TEATRO INDEPENDIENTE HOY LANZAMOS LA 2a NOCHE DE LOS TEATROS CON MAS DE 50 FUNCIONES Y DIVERSOS ESPECTACULOS DE COMPAÑIAS INDEPENDIENTES
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