Lo que me hubiese gustado saber cuando estudiaba (Imaginando maneras de aprender y enseñar el oficio del arte)

En los últimos años he tenido la suerte de poder enfocarme en ser docente de autogestión de artistas emergentes, una materia que definitivamente me hubiera gustado tener como estudiante. Aunque existen numerosas carreras de gestión de instituciones culturales, proyectos y emprendimientos, son pocas las instancias de formación pensadas exclusivamente para artistas emergentes que quieran gestionar y proyectar su propia carrera. Muchos artistas sueñan con tener un ‘manager’, sin embargo el término ‘career management’ (gestión de carrera) es aún un concepto desconocido para muchos egresados de formaciones académicas.

Desde la experiencia profesional y posterior labor como docente, he podido observar que una parte de las competencias que han resultado indispensables para proyectar profesionalmente la carrera de muchos colegas -y la propia-, no se enseñan formalmente en un gran número de instituciones. Al haber compartido numerosos talleres y encuentros con colegas en países tan diversos como México, Alemania, India, Brasil, Polonia, Japón y una veintena más, me animo a concluir que este es un fenómeno generalizado.

Es esperable que un/a artista desee lograr un intercambio fluido con el entorno donde produce: afluencia de público, ingresos económicos, impacto social y político, percepción y valoración del trabajo en instituciones y medios, etc.

Para esto resulta necesario concebir la propia producción en un contexto social, político y económico específico; porque incluso dentro de un mismo país las realidades de capitales, ciudades pequeñas y pueblos suelen ser universos diferentes.

Para lograr este intercambio, ayuda analizar la producción propia en cuanto a las motivaciones que nos llevan a elegir esta carrera y a hacer una obra, las técnicas y métodos que utilizamos, los temas y contenidos que nos movilizan o abrazamos en una obra, el discurso y la manera que tenemos de hablar de nuestro trabajo, los sistemas de documentación que utilizamos para registrarlo, los medios de promoción que tenemos para darlo a conocer, y la gestión comercial de nuestra producción y conocimiento.

Según mi experiencia una gran parte de las instituciones tiende no obstante a centrarse en uno de estos elementos: en la técnica o método. El foco recae frecuentemente en el abordaje de una forma específica de ejecución, composición e interpretación, o en la producción de acciones, ideas u objetos representantes de un estilo o línea de pensamiento. No es frecuente que las escuelas de arte tengan materias que faciliten a los alumnos herramientas para deconstruir el bagaje técnico aprendido y reorganizarlo en función de un contexto laboral complejo.

PENSANDO OPCIONES

La Reflexión

Un punto de partida para favorecer el desarrollo profesional de los estudiantes podría ser implementar un proceso sistemático de autoreflexión, paralelo a la práctica. Esto podría incluir una evaluación recurrente de las motivaciones, contenidos, formas y discursos; así como el abordaje de métodos de documentación, promoción y gestión comercial de la propia producción. Este enfoque puede llevar a discernir entre los intereses, los valores, los talentos y las aspiraciones de cada persona. Y en este análisis uno puede darse cuenta que, por ejemplo, tiene talento para algo que no lo motiva, o que sus valores no se reflejan en su trabajo, o que su producción no abastecerá sus aspiraciones. Este tipo de reflexiones suelen ayudar a artistas emergentes a tener una postura más clara sobre su obra y plantear metas profesionales que estén más arraigada a sus intereses personales. Este foco de atención puede originarse en ideas técnicas, políticas, sociales, filosóficas, económicas, etc. Y cada uno de estos focos puede originar una obra/carrera muy diferente.

Creando espacios de este tipo es más probable que un/a joven profesional genere una ideología de trabajo sólida, que le permita direccionar su trabajo conscientemente en función del impacto que quiera generar.

La Expresión

Otra práctica necesaria es el ejercicio de la expresión oral y escrita de las ideas inherentes a la obra/proyecto creado o por crear. Tener un lenguaje entendible y convincente, aumenta notablemente las chances de acceder a becas y convocatorias internacionales. Esta capacidad es además necesaria para comunicar posiciones artísticas de manera competente o articular propuestas de trabajo remunerado convincentes a otras instituciones.

La capacidad de formular ideas por escrito y la capacidad de poder dialogar sobre un proyecto son facultades diferentes. La primera es un trabajo introspectivo en el que se dispone de tiempo y concentración; la segunda en cambio es un acto comunicativo espontáneo que depende de dos o más personas. Ambas están interrelacionadas pero es necesario entrenar estas facultades por separado ya que abarcan campos muy diferentes: una entrevista de trabajo, dialogar con el público, defender un obra ante un jurado, trabajar en creaciones colectivas, dialogar con periodistas, plantear cambios institucionales, explicar nuestro trabajo a profesionales de otros rubros, tener discusiones fundamentadas sobre política cultural, etc.
Tener un lenguaje entendible y convincente aumenta notablemente las chances de acceder a becas y convocatorias internacionales
La Ejecución

Un tercer hábito a considerar, es empoderar a futuros artistas a ser los ejecutores de sus propios proyectos. Esto podría incluir dos instancias: por un lado analizar a los artistas de trayectoria independiente que más le interesen a cada estudiante y entender la cantidad de trabajo no artístico inadvertido detrás de cada uno de ellos; y por otro lado programar espacios diseñados para adquirir conocimientos básicos de emprendeduría, aplicada al arte.

Un fragmento del film ‘The Artist is Present’ de la artista serbia Marina Abramovic, ilustra perfectamente esta invisible labor: “aunque sea una vez en mi vida me gustaría mostrar todo lo que hace falta para hacer arte, para ser una artista. Cuánta correspondencia, cuántos emails, cuántos faxes, cuántas cartas, cuántos pasajes. Es una estructura enorme que lleva mucho trabajo y no tiene nada que ver con la creatividad, sino con la administración”

PARADOJAS

Como resultado de la carencia de espacios donde entrenar la reflexión, la expresión y la ejecución de proyectos, muchas personas resultan ser muy capaces a la hora de crear o utilizar una técnica, pero no suelen estar en condiciones de defender, posicionar, promover ni vender sus capacidades.

En este contexto, resulta particularmente difícil para un/a artista joven enfocarse exclusivamente en producir su obra. La principal dificultad es que al cambiar repentinamente de una institución formativa a un ciclo laboral, un/a egresado/a se convierte en un especialista sin un mercado sólido que le emplee y remunere su especialidad; y sin herramientas sustanciales para generar un mercado propio.

Este fenómeno deja al descubierto una paradoja que nos afecta a la mayoría de los profesionales del arte: el contexto laboral mayormente carente de empleadores para nuestras especialidades nos lleva a ser trabajadores autónomos/as; sin embargo el conocimiento impartido durante nuestra carrera académica nos forma indirectamente con un perfil de empleados-dependientes.

Esta situación tiende a generar una marcada sensación de frustración que a menudo influye en la productividad y frecuentemente en la autoestima, lo que a su vez debilita la capacidad de valorar económicamente el trabajo. Por falta de referentes este fenómeno termina por asumirse como un componente mas o menos ‘normal’ del oficio y vida del artista. Y no lo es.

No es ni tiene porque ser normal trabajar gratis o por honorarios mínimos, excepto que sea una elección personal consciente y con una motivación específica.

Quien toma esas elecciones cuenta con medios que lo respalde (ahorros, capital, ingresos alternativos, garantías familiares, otro). Lo que es claro es que no es posible sobrevivir ni mantener una familia en base a trabajo vocacional no remunerado.
el contexto laboral mayormente carente de empleadores para nuestras especialidades nos lleva a ser trabajadores autónomos; sin embargo el conocimiento impartido durante nuestra carrera académica nos forma indirectamente con un perfil de empleados-dependientes

CONSIDERANDO POSIBLES CAUSAS

A lo largo de los años observado varios factores que creería inciden notablemente en esta paradoja:

A. Falta de emprendedores en el ámbito educativo: Los docentes full-time de las escuelas de arte son necesariamente empleados, y, al tener su economía resuelta por medio de un salario gubernamental o privado, tienden como grupo a desconocer los aspectos formales de la gestión comercial de obras de arte y el contexto de un emprendedor autónomo. Por ende, el aprendizaje se centra en la calidad de un obra que en muchos casos no se puede vender luego de su realización.

B. Falta de empleadores por fuera del rubro de la docencia: En una buena parte de las universidades europeas se forman artistas para ser empleados de instituciones culturales como una filarmónica, un teatro, un ballet estatal, etc. En los países que tienen una infraestructura masiva de industrias culturales subvencionadas podría tal vez tener sentido educar artistas especializados sin conocimientos de gestión y emprendeduría. Sin embargo en Latinoamérica, donde existe una distancia abismal entre la oferta y la demanda de mano de obra artística especializada, pareciera educarse el mismo tipo de artista que en Europa del Norte, pero sin existir el mismo contexto de inserción laboral. Las universidades forman artistas con perfil de empleados en un contexto donde prácticamente no hay empleadores fuera de la docencia. Hay por supuesto un número de excepciones en la ciudad de Buenos Aires y otras capitales, no obstante aún allí la oferta de profesionales supera masivamente la demanda. En el resto del país es se acentúa la falta de empleadores.

C. Diferencias tecnológicas generacionales: La diferencia generacional entre docentes y alumnos lleva a una marcada inequidad de conocimientos digitales, creado un contexto donde los más jóvenes tienden a tener un nivel de alfabetización digital por encima del de sus docentes.

En el contexto de un cambio de sistemas de comunicación global sin precedentes en la historia, es lógico que los docentes no puedan inculcar a sus alumnos la utilización de redes y programas disponibles para su proyección profesional.

D. Moral económica: Según mi experiencia, en una gran variedad de casos parecería haber una aceptación implícita de que el oficio del artista va de la mano de un cierto tipo de pobreza. Esto lleva a una infravaloración de las capacidades profesionales que dificulta enormemente la negociación de honorarios y negociación de condiciones de trabajo adecuadas. Esto ocurre incluso con los empleados a sueldo: no es inusual que en los teatros y filarmónicas los artistas tengan salarios por debajo de técnicos y personal administrativo.

En el caso de los artistas autónomos, alguien que no toma dimensión del valor de su trabajo difícilmente pueda generar una valoración ante terceros y consecuentemente una rentabilidad de sus capacidades, ya que es asumido como normal que un artista no acceda a una posición económica similar a la de otros profesionales con la misma cantidad de años de estudio.

Pereciera haber una valoración ética implícita que funciona de manera inversamente proporcional al ingreso de haberes: la noción de que el dinero corrompe el alma del artista. Esta ecuación pareciera implicar que lo comercial no es arte, ergo, lo menos comercial “es más artístico”.

La fusión de este tipo de ética de la pobreza como posible signo de integridad artística sumada al desconocimiento de herramientas de emprendedurismo, genera paradójicamente un profesional que está tan ocupado con cubrir sus gastos mínimos de supervivencia (y muchas veces los de su familia), que se ve obligado a comprometer su producción en función de la subsistencia económica inmediata.
La fusión de este tipo de ética de la pobreza como posible signo de integridad artística sumada al desconocimiento de herramientas de emprendedurismo, genera paradójicamente un profesional que está tan ocupado con cubrir sus gastos mínimos de supervivencia que se ve obligado a comprometer su producción en función de la subsistencia económica inmediata
Modelos alternativos de ‘arte no rentable’

Otra variante por fuera del contexto de análisis de este artículo, son las/los artistas que tienen su economía personal resuelta por medio de otro trabajo. En su libro ‘Lo que no te enseñaron el la escuela de arte’, el inglés Graham Crowley postula lo siguiente: “No todos logran vivir del arte, no te sientas menos artista si necesitas un segundo trabajo para sobrevivir”. Si bien es verdad que ser artista no es ganar dinero por ello -de la misma manera que un abogado trabajando ad honorem no es menos abogado- es innegable que quien necesite un segundo trabajo para sobrevivir tendrá menos tiempo para dedicarse a lo que eligió hacer de su vida. Asimismo, es obvio que mientras menos enseñemos y aprendamos a generar emprendimientos artísticos rentables, mayores son las chances de que estemos forzados a buscar otro trabajo para sobrevivir.

Este modelo es funcional y para muchos es una realidad que genera beneficios. Sin embargo no creo que sea el interés primario de las universidades de arte educar artistas que trabajen de otra cosa.

Tener un segundo trabajo como elección consciente puede ser muy librador; tenerlo porque no se tiene otra opción, genera otro tipo de sentimientos.

Una variante separada son aquellos/as que generan arte no rentable y tampoco necesitan un trabajo paralelo al tener ingresos de otro tipo (pareja, capital, familia). Este modelo es igualmente funcional, ideal en muchos aspectos, y tiene claros beneficios (debe ser maravilloso no tener que preocuparse por alquileres, comida, calefacción, y demás ademanes de la subsistencia humana), pero no es aplicable para personas sin parejas pudientes, tampoco para madres o padres solos, tampoco para personas que no provengan de una familia que puede compensar económicamente una falta de rentabilidad profesional.
Y aunque es entendible que quien tenga semejantes recursos haga uso de ellos, cabe considerar que enseñar este tipo de ‘arte no rentable’ puede ser considerado poco democrático, ya que en la propagación de este modelo, aquellos que carecen de capital o recursos económicos asiduamente se ven forzados a dejar de ejercer la profesión, o se ven limitados en su ejercicio o calidad de vida.

Por ende, educar artistas emprendedores sería una manera de contribuir a la horizontalización de la práctica profesional.
Tener un segundo trabajo como elección consciente puede ser muy librador; tenerlo porque no se tiene otra opción, genera otro tipo de sentimientos

PROYECTANDO UN FUTURO

El mundo está cambiando velozmente, cada vez son más frecuentes las opciones de formación online en emprendeduría que podrían ser utilizadas por estudiantes. También hay incontables libros que ayudan para concebir una gestión de carrera (dentro de ellos, ‘Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva’ de Steven Covey, es uno de mis favoritos). Hay incluso en el interior del país una gran cantidad de seminarios gratuitos y recursos a disposición en centros de formación para pequeños y medianos productores (por ejemplo el Centro Pyme Adeneu en Neuquén). Las posibilidades son cada vez más frecuentes porque ésta es la dirección en la que se está moviendo el mundo hace décadas: estamos cambiando hacia un modelo menos jerárquico, donde ya no son las instituciones ni directores/jefes quienes deciden cómo invierte un profesional su tiempo y energía, sino que los trabajadores prefieren volverse sus propios jefes y crear emprendimientos propios, que estén en sintonía con sus conocimientos, sus intereses, sus valores y sus aspiraciones.

El perfil de los profesionales está cambiando. Y el arte no tiene por qué ser una excepción. Solo falta un cambio de perspectiva en los alumnos, directivos y docentes de instituciones de arte para tomar decisiones claras e incorporar a la educación algunas herramientas de autogestión.

Desde mi perspectiva, empoderar artistas que puedan articular sus ideas, tomar posiciones claras y llevar a cabo emprendimientos excepcionales es la mejor inversión social que podemos hacer como comunidad. Particularmente en este momento histórico y en vista de los recientes cambios políticos globales. Las voces independientes no institucionalizadas son un capital social.

Recordando las diferentes definiciones de la palabra ‘cultura’ del sociólogo y politólogo pampeano Ezequiel Ander-Egg, es bueno pensar que la cultura no es solo una herencia del pasado sino un vehículo para la construcción de futuros, una anticipación consciente a los tiempos que vienen. Y para la creación de nuevos modelos de ser en el mundo, necesitamos nuevas maneras de aprender a ser artistas.

A exactamente 50 años de 1968, es un excelente momento para iniciar en otra revolución: una educativa.

“Un pintor es alguien que pinta lo que vende.

Un artista, en cambio, es alguien que vende lo que pinta.”

Pablo Picasso

Autor
Leandro Kees es un artista interdisciplinario que trabaja con medios mixtos como teatro, danza, video y performance. Su trabajo ha sido invitado a teatros como la Ópera de Sydney en Australia o el Teatro Sadler’s Wells de Londres, y realizado giras en más de 20 países. El periódico THE TIMES dio a una de sus obras una crítica de cinco estrellas y su trabajo ha recibido numerosos reconocimientos en festivales internacionales. Desde el año 2017 reside alternadamente entre la Patagonia y Alemania. www.leandrokees.com

AUTOR

Leandro Kees es un artista interdisciplinario que trabaja con medios mixtos como teatro, danza, video y performance. Su trabajo ha sido invitado a teatros como la Ópera de Sydney en Australia o el Teatro Sadler’s Wells de Londres, y realizado giras en más de 20 países. El periódico THE TIMES dio a una de sus obras una crítica de cinco estrellas y su trabajo ha recibido numerosos reconocimientos en festivales internacionales. Desde el año 2017 reside alternadamente entre la Patagonia y Alemania. www.leandrokees.com

1 COMENTARIOS DE LECTORES

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  1. claudia on 1 enero, 2019

    excelente exposición!!

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