Máquinas de mirar: juguetes ópticos en pleno siglo XXI

¿Qué son las máquinas de pre-cine? según Laura serían “aquellos dispositivos, artilugios, aparatos o máquinas que anticiparon la llegada del cine y se utilizaron, muchas veces, con fines científicos para confirmar, refutar o ampliar teorías pensando en cómo hacer para mover imágenes fijas

, es decir, con la idea de generar movimiento en una secuencia de imágenes”.

Por Juan Pablo Franky

Laura me recibió en su departamento con una de esas sonrisas que le alegran el día hasta al peor ogro. Me pregunto si no se cansará de irradiar tanta amabilidad. La conozco hace 4 años y siempre la veo derrochando alegría, entregada con entusiasmo a hacer lo que hace e inquieta por devorar cuantas películas pueda. Acaba de vender unos praxinoscopios, uno de tantos juguetes ópticos que tiene para la venta desde hace casi dos años en su hogar, espacio que funciona como vivienda, lugar para talleres, tienda y hasta museo. Digo museo porque no se le puede llamar de otra manera a un lugar que alberga una cantidad significativa de juguetes ópticos, al cual algunas veces visitan curiosos que antes llaman para preguntar si pueden pasar a mirar de qué va esto del pre-cine. Y es que Máquinas de mirar, el emprendimiento que Laura junto a su pareja German construyen desde hace un tiempo, articula todos estos espacios de acción conformando una empresa independiente y particular que cómo dice Laura “tiene que ver con un gran amor al cine y sobre todo al pre-cine, a las máquinas que anticiparon la llegada del cine. Inventos que florecieron en la época victoriana”.

Kinoscopio, o folioscopio Mecánico dispositivo a medio camino entre un folioscopio y un kinetoscopio. Son 24 Fotogramas que van pasando al girar la manivela y muestran una secuencia de movimiento. 
© Mariana Avila Llorente

Y cuando Laura dice amor no utiliza una palabra vacía por el uso y el abuso. No quiere dárselas de hippie, aunque bien podría serlo. Habla desde el corazón y eso se siente al escucharla y verla gesticular sin parar con sus manos. Antes de reunirme con ella me puse a pensar cómo abordar este texto y lo primero que pensé es que si este proyecto es maravilloso y potente es sencillamente por la cantidad de amor y laburo que le imprimen las personas que en él se involucran. No fue curioso para mí que fuera ella misma la primera que hablara del amor hacia lo que hace. Máquinas de mirar es un emprendimiento que fue tomando forma con el paso del tiempo, ya que se está gestando desde hace casi 10 años en la cabeza de Laura Contreras. Su atractivo nombre es en honor a la muestra itinerante del coleccionista de juguetes ópticos Werner Nekes, un director alemán de cine experimental obsesionado con el pre-cine que creó una de las colecciones de objetos y rarezas precinematográficas más importante del mundo. Para ella Nekes fue un referente y ahora un par, pues toda pasión nace de una semilla y al crecer va encontrando en los lugares más inesperados personas que la comparten, pioneros que abrieron camino y/o amigos con los cuales continuar navegando el buque que nos lleva al paraíso de nuestros sueños.
son conscientes de que el pre-cine sigue maravillando a personas de todas las edades y comparten con cariño introducir a la gente a ese pasado perdido
Pero partamos por el comienzo. ¿Qué son las máquinas de pre-cine? según Laura serían “aquellos dispositivos, artilugios, aparatos o máquinas que anticiparon la llegada del cine y se utilizaron, muchas veces, con fines científicos para confirmar, refutar o ampliar teorías pensando en cómo hacer para mover imágenes fijas, es decir, con la idea de generar movimiento en una secuencia de imágenes”. Serían estos objetos con los que trabaja Máquinas de mirar y engolosinan los días de Laura. Sin embargo, habría más, pues también trabaja con cuestiones que tienen que ver con la óptica y no tanto con el movimiento que después dio origen al cine, como por ejemplo, aclara, “las anamorfosis que se veían en cuadros del siglo XV o XVI, que representaban perspectivas extrañas o ilusiones ópticas que existen mucho antes que los artefactos considerados de pre-cine”.

Estereoscopio. Hemisferium replica este modelo de mitad del siglo XIX en el que una tarjeta con una foto duplicada, con una leve variacion entre las dos imágenes, se ve en este dispositivo como si estuviera en 3D. El 3D de la era victoriana.
© Mariana Avila Llorente

Los primeros pasos del proyecto no se dieron en Buenos Aires, sino un poco más lejos, en Comodoro Rivadavia, en el 2013, invitados a dar un taller en un festival que estaba interesado en lo que hacían. Laura recuerda con hermosa nostalgia aquellos primeros talleres, con la alegría de poder mirar para atrás y ser espectadora de una evolución que la tiene frente a un curioso haciéndole preguntas. Durante estos primeros años lo que hoy es uno de los talleres de juguetes ópticos más importantes de Argentina, se nutrió de información gracias a una investigación rigurosa y constante, ya que no existía en Buenos Aires nada parecido a Maquinas de Mirar. La información sobre juguetes ópticos era casi nula y la investigación no para, porque detrás de cada obsesión hay un mundo inabarcable en el que cada día se descubre algo nuevo.

El equipo de Máquinas lo conforman Laura y su compañero Germán, y cuando crece la demanda se suman Leila la hija de Laura e Iván el hijo de German, además de Nicolas y o algún otro amigo. Todo un emprendimiento familiar. Todos son conscientes de que el pre-cine sigue maravillando a personas de todas las edades y comparten con cariño introducir a la gente a ese pasado perdido para el común de los mortales. Por eso los talleres que hoy realizan se renuevan gracias a su éxito, se modulan dependiendo de la convocatoria y dependiendo de la duración; hay para adultos, para chicos con familias, para jóvenes, y su finalidad es contagiar el amor hacia las raíces del séptimo arte. Las actividades pueden comenzar con un pequeño paseo por el pasado cinematográfico, los devenires científicos y las “magias” que engañan a nuestros ojos, para darle paso a la construcción artesanal por parte de cada participante de su propio juguete óptico. De esta forma, de manera lúdica y lúcida nos adentramos en el mundo del movimiento de las imágenes inculcando en los más pequeños una educación importante y necesaria, y en los grandes la maravilla de volver a sorprenderse con la magia del movimiento.Las actividades pueden comenzar con un pequeño paseo por el pasado cinematográfico, los devenires científicos y las “magias” que engañan a nuestros ojos, para darle paso a la construcción artesanal por parte de cada participante de su propio juguete óptico

El nene mira atentamente un folioscopio (flipbook) o cine de dedo. Juguete óptico de mediados de siglo XIX. Es un mini libro con una 40 o 50 hojitas, en el que las imágenes cobran vida al ser pasadas a cierta velocidad con el pulgar.
© Mariana Avila Llorente

Las actividades que realizan no solo se dan en marcos de eventos audiovisuales o escuelas. Laura tiene su propio espacio en su hogar, en el que dictan los talleres y funciona desde el 2016 la tienda de juguetes ópticos, la cual resultó como algo que sumaba a sus propósitos, un complemento perfecto. En la tienda se pueden encontrar una serie de Taumatropos con motivos porteños producida por ellos mismos y diseñados por Ana Contreras, convirtiendo un entretenimiento victoriano en el perfecto souvenir con los iconos de la cultura de Buenos Aires; broches de autómatas artesanales con formas de perros o gatos que se mueven al tirar de una cadenita, elaborados por la rosarina María Fernanda Varela; Flipbooks Cine de Papel, pequeños libros animados que narran historias entrañables, diseñados por Paola Dragonetti o los más complejos Fenaquistiscopio y el Folioscopio mecánico, producidos en el taller de ANIMATICA en Córdoba, uno de los nuevos y mejores aliados de la tienda de Máquinas de mirar. Todos estos objetos y muchos más se pueden ver en la tienda online https://maquinasdemirar.com/ o mucho mejor, se pueden ir a observar directamente en la tienda, en donde las preguntas no incomodan y los recibirán con los brazos abiertos.

¿Hacia dónde va Máquinas de mirar? En estos momentos el futuro no es algo que inquiete a Laura, ella sigue laburando cada día, sabe que caminante no hay camino, se hace camino al andar, y mientras anda tiene claro que sin duda va a sumar a Máquinas de mirar la idea de concretar un museo. Lo insinuaba al comienzo de la nota porque ya está pasando y es uno de sus sueños, como ella dice: “tener un lugar que cualquiera pueda visitar, porque, aunque es algo que ya está pasando, es necesario que funcione en un lugar físico donde no necesariamente tenga que estar yo presente arreglando cita previa y pueda circular gente de todos lados y puedan venir a ver la muestra que tenemos”. Sin embargo, no es su única meta, la más grande y la que esperamos con anhelo se alcance pronto es la de hacer un festival, me comenta que le encantaría “poder hacer un festival de pre-cine que tenga que ver con producciones de gente que trabaje los elementos del pre-cine hoy y que además involucre, como todo festival actividades, muestras, proyecciones. Que sea específicamente dedicado a los pioneros de la imagen en movimiento”.

Praxinoscopio Hemisferium. Réplica de un original de la época victoriana. Su tambor central espejado permite, al girarlo, percibir la ilusión de un movimiento continuo en una secuencia ilustrada en una tira de papel.
© Mariana Avila Llorente

Máquinas de mirar nos propone revisar un pasado artesanal donde prima la materia. Que los grandes recuperemos nuestra capacidad de asombro compartiendo con los más pequeños. Nos recuerda que, aunque hoy el mundo es digital y las pantallas pululan apoderándose del paisaje, toda esta catarata de imágenes en movimiento que recibimos día a día no sería posible sin aquellos pioneros que de forma curiosa y apasionante construyeron juguetes ópticos que continúan fascinándonos en pleno siglo XXI.

AUTOR

JUAN PABLO FRANKY. Estudió en la Escuela de Cine Black María y Literatura en la UN de Colombia. En Buenos Aires cursó crítica en El Amante y las materias de cine en la carrera de Artes Combinadas de la UBA. Periodista por vocación, realiza coberturas de festivales de cine desde hace más de cinco años para diferentes medios. Es editor en jefe de playtimecinema.net y director de la sede Buenos Aires del shnit Worldwide Shortfilmfestival.

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