Festival de Poesía en la Escuela, aventurarse en la palabra y en los otros

El Festival de Poesía en la Escuela celebra este año su décima edición. Sostenido por un modelo de autogestión con una fuerte presencia del voluntariado, este programa cumple 8 años de trabajo. De los festivales han participado alrededor de 50.000 chicos, jóvenes, docentes,bibliotecarios, poetas y artistas celebrando el encuentro, el intercambio de experiencias y el diálogo entre generaciones.

Entrevistadas por Emprende Cultura, Marisa Negri, poeta y docente; y Alejandra Correa, poeta y gestora cultural, cuentan las claves de este proyecto.

-Haciendo historia, ¿cuáles fueron los primeros pasos del proyecto?

Correa: Todo comenzó cuando en el 2010, Marisa Negri publica en Facebook una invitación. Le preguntaba a sus amigos y conocidos poetas, quién se sumaría a ir a leer a las escuelas en las que ella trabajaba y en las que venía haciendo talleres de escritura de poesía con sus alumnos. Para su sorpresa, fueron 35 los poetas que dijeron que iban. Ella dijo: “Entonces tengo un festival”. Así de espontáneo nació el proyecto. Ese primer año yo fui a leer con los otros poetas y me enamoré del potencial que tenía eso que sucedía con los jóvenes. Al año siguiente me incorporé en la coordinación junto a Marisa, aportando lo que sé hacer desde la gestión cultural. El primer año fueron 4 escuelas, el segundo 10, y así fue creciendo la participación, año a año, gracias a los poetas y docentes, los artistas y bibliotecarios que sumaron su granito de arena. En la actualidad, el festival es un espacio colectivo en permanente movimiento. Este X Festival, nos trae actividades en Entre Ríos, San Luis, Tucumán, Santiago del Estero, Corrientes, Coronel Suárez, Coronel Dorrego, Corrientes, Córdoba, Sierra de la Ventana, La Plata, localidades del GBA como Glew, Claypole o Morón, y muchos lugares más.

– ¿Cuáles son las claves de esta fórmula que idearon para realizar el festival?

Negri: El Festival, desde sus inicios, ha intentado generar a su alrededor una comunidad que festeja el encuentro con la poesía por varios caminos simultáneos. Por un lado, las lecturas de poesía: poetas invitados que van al encuentro de los chicos. Les pedimos a los participantes que elijan a un autor significativo para compartir en la escuela. Este requisito despliega un inmenso mapa poético que puede luego retomarse en el aula, ya que entran a la escuela poetas que tal vez nunca lo hicieron: Olga Orozco, Juan Gelman, Paco Urondo, Paul Celan, por solo nombrar alguno de los cientos que pasaron este año por las escuelas. A ello se suman los talleres: la educación por el arte forma parte de la filosofía festivalera y es a través de talleres de arte y escritura que ayudamos a los chicos a encontrar su propia voz. También hay un trabajo previo. El festival no es solo un evento que pasa en una determinada fecha por la escuela. Son los docentes los que dan lugar al festival en su institución y lo integran a la currícula. Además, hay un trabajo en red; desde grupos en las redes sociales, nuestros cursos de formación docente y las crónicas de cada una de las jornadas en el blog del festival donde compartimos experiencias, lecturas y recursos van construyendo un corpus de saberes comunitarios alrededor de la experiencia poética. También hemos realizado publicaciones: en 2011 la Revista Poesía en la Escuela en la que los poetas cuentan cómo fue su primer contacto con la poesía; en 2012 la Antología Infancias; en 2014 el libro Poesía en la escuela, como leer y escribir poesía en el aula; y en 2016, Pie firme sobre cálido cielo, una antología de textos de niñas, niños y jóvenes producidos dentro de los Festivales.

Correa: A las claves fuimos creándolas. Cuando empezamos no teníamos la fórmula en la cabeza. Creo que para nosotras este Festival ha sido un camino que nos propuso la vida y aprendimos paso a paso de eso que iba sucediendo con los chicos, con los poetas, con la gente. Desde la Gestión Cultural, conocíamos las fórmulas establecidas. Por eso probamos muchas cosas a través de estos 8 años. Desde gestionar fondos para una finalidad específica, hasta recibir donaciones o generar campañas de financiamiento colectivo, pasando por aportes del Estado, pero siempre con el objetivo de no asumir ningún compromiso que nos terminara haciendo ceder el proyecto a una institución en particular. Con ello logramos una enorme independencia y la sustentabilidad del proyecto en el tiempo. En paralelo, siempre le pusimos mucha energía y atención a crear redes reales con la gente y para ello detectar aliados claves en diferentes lugares. Tener una comunicación directa y abierta con la gente que participa, ser claras al momento de decir. Y un ingrediente que creo que es central -y al menos, yo lo descubrí en el camino-: proponer un espacio simbólico que expresara el espíritu del proyecto. Para mí, esa es la clave. Otra de las claves es que el festival no somos Marisa y yo. Es una enorme cantidad de gente que cada año se compromete y trabaja por ese bien común: el presente y el futuro de los chicos. Las actividades de cada localidad son coordinadas por Candelaria Rojas Paz (Tucumán); Natalia Molina (Saldungaray y Sierra de la Ventana); Laura Forchetti (Coronel Dorrego); Carolina Rack (Coronel Suárez); Kevin Jones (Entre Ríos); Silvia Castro, Romina Freschi, Noemí Fiumara, Catalina Boccardo, (en CABA). Colectivo Papermusa (La Plata), Colectivo Aguante Poesía (Córdoba), Yamil Dora (Santa Fe) entre otros muchos.

“Probamos muchas cosas, desde gestionar fondos para una finalidad específica, hasta recibir donaciones o generar campañas de financiamiento colectivo, pasando por aportes del Estado, pero siempre con el objetivo de no asumir ningún compromiso que nos terminara haciendo ceder el proyecto a una institución en particular” – ¿Cuáles fueron los obstáculos que se les presentaron en este camino?

Negri: Diría que el primer obstáculo fue dar a conocer algo que para la escuela como institución era prácticamente ajeno: la poesía como lenguaje artístico. El primer paso fue abrir la puerta, tender los puentes; no se puede amar lo que no se conoce. ¿Y cómo se enseña a niños y jóvenes a amar la poesía? Dejando que eso suceda primero en nosotros, los maestros y profesores de literatura, lxs que todos los días trabajamos con el cuerpo vivo del lenguaje y muchas veces por costumbre o resignación nos convertimos en sistematizadores del lenguaje. Pero también –y esto es para mí una de las más hermosas revelaciones del festival– el desafío para lxs poetas es tener en cuenta a los jóvenes lectores y escribir a partir de ellos.

Correa: En algunos momentos, lo económico fue un obstáculo. Ambas tenemos que dedicar tiempo nuestro al Festival y claro, es un tiempo que no es redituable: así como nadie nos pide que hagamos el festival, nadie nos paga por hacerlo. Sin embargo, esto que podría pensarse como una falla, terminó siendo una fortaleza por muchos motivos. Otro de los grandes obstáculos creo que fue esa frase que escuchamos miles de veces: ¿Cómo hacés para que los chicos te presten atención y no se aburran? Porque convengamos que la poesía no tiene buena prensa, en general. Y hace 8 años atrás, menos que hoy. Por suerte, se hizo mucho por acercar la poesía a la gente: festivales, editoriales independientes, ciclos de lecturas, colectivos de poetas, blogs y sitios web, hasta hubo una Red Federal de Poesía y un ministro de Educación diciendo que la poesía era una cuestión de Estado y creando 10.000 bibliotecas con 80 volúmenes de poesía de primer nivel. Fue una gran cantidad de gente trabajando para que la poesía ocupara otro lugar al que tenía asignado en cierto margen. En el Festival tuvimos que encontrar caminos para que la poesía saliera de la quietud de los libros que comúnmente tiene. Lo hicimos a través de propuestas didácticas con movimiento, color, ritmo y creatividad. Talleres de arte y poesía, de títeres, de máscaras, de collage, trabajando la obra de algún poeta, los versos como telón de fondo, como materia maleable. Y, por sobre todo, dando herramientas para que sean los propios chicos y jóvenes (también docentes) los que escriban y se puedan expresar a través de las palabras.
“se hizo mucho por acercar la poesía a la gente: festivales, editoriales independientes, ciclos de lecturas, colectivos de poetas, blogs y sitios web, hasta hubo una Red Federal de Poesía y un ministro de Educación diciendo que la poesía era una cuestión de Estado y creando 10.000 bibliotecas con 80 volúmenes de poesía”
-¿Por qué piensan que la poesía es necesaria en el aula? ¿Cuál es el aporte que hace?

Correa: Sabemos que la edad de la poesía es sobre todo la infancia y la adolescencia. Esa es la edad en que la poesía está muy a mano. Entonces, comprobamos que vamos a hablarles a los chicos de algo que ya conocen, pero muchos aún no le han puesto un nombre. Se trata de reforzar esa cercanía, valorizarla y darle una oportunidad. No venimos de afuera a hablar de algo lejano. No es lejano para nosotras, no es lejano para ellos. El desafío es despertar y potenciar algo que está allí.

Negri: La enseñanza de la poesía en particular y del arte en general siempre ha sido cuestionada en la escuela. Para traer un ejemplo muy actual, por estos días se discute la eliminación de las materias artísticas en las escuelas técnicas. Los funcionarios que plantean estos ajustes (y ya lo dijo nuestro querido Juan Gelman; los funcionarios no funcionan) olvidan que la expresión artística, la posibilidad de acercarse a la pintura, a la música, o a la poesía en la infancia y en la adolescencia son esenciales para formar seres humanos sensibles y creativos. La poesía trae al aula un universo en donde las palabras se comportan de manera diferente al lenguaje coloquial; un sinfín de recursos se ponen en marcha para jugar y experimentar, pero también para despertar las emociones más profundas y encontrar en el camino la palabra justa.

– ¿Cómo reciben los docentes y la institución escolar esta intromisión que realiza el Festival en la escuela?

Negri: Tal vez en un comienzo con cierta desconfianza un docente podría preguntarse ¿y esto de hacer un festival no será engorroso? ¿Sumará tarea extra? ¿Les interesará a los chicos?, son preguntas que se desvanecen en contacto con la experiencia. Muchas veces es el maestro el que no ha tenido contacto con la poesía en su formación y desde esa distancia la supone un lenguaje hermético y ajeno. Pero todo eso cambia y se ilumina cuando un poeta o un lector apasionado lo invita a ese mundo desconocido. Los ojos brillan, la respiración se aquieta y la lectura compartida se convierte en celebración. Con los años las intuiciones se fueron convirtiendo en certezas: la poesía puede salvar a un pibe de la soledad, del aislamiento, puede ayudarle a encontrar un sentido. Escribir poesía en el aula ya no es realizar un ejercicio sobre una tipología textual para obtener una nota, los chicos no escriben para el maestro o el profe, escriben para decir quiénes son, qué sienten y qué desean. Y esa escritura los ayuda a crecer, a autopercibirse y a comunicarse con el mundo. Resistir. Porque nunca podrán quitarnos la belleza.
“la expresión artística, la posibilidad de acercarse a la pintura, a la música, o a la poesía en la infancia y en la adolescencia son esenciales para formar seres humanos sensibles y creativos”
¿Alguna vez pensaron que iban a llegar a realizar diez ediciones de este Festival?

Correa: No, nunca supe a dónde íbamos. Fue un paso a paso, escuchar lo que sucedía, pensar entre nosotras, proponernos desafíos… Es un proyecto que tiene muchos puntos en común con la aventura de escribir un poema, con la idea de aventurarse en la palabra y en los otros.

Negri: Muchas cosas han cambiado desde 2010 al presente. Si miro hacia atrás me emociona ver cuánto ha crecido Poesía en la Escuela, porque si alguna vez fue un deseo personal pronto se convirtió en una construcción colectiva, en un refugio para los que nunca encajamos del todo en el sistema educativo, un espacio de aire fresco para los poetas que tuvieron que repensar sus palabras ante multitudes de jóvenes que llenaban los patios de las escuelas y sobre todo de un espacio de resistencia porque ahora sabemos que la poesía nos reúne con los chicos y ese encuentro es un antídoto contra todos los males de este mundo.

Para más información: www.poesiaenlaescuela.blogspot.com.ar // poesiaenlaescuela@gmail.com

1 COMENTARIOS DE LECTORES

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  1. Itzel Monsalve on 23 agosto, 2018

    Muy interesante y excelente esta publicación sobre el Festival de la Poesía en Escuela. Somos una fundación que promueve la cultura y a artistas emergentes y deseamos conversar con ustedes sobre el festival. La fundación se llama Punto Inicial-Plataforma -Cultural y estamos en facebook.

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