“Cuando uno empieza la carrera de Comunicación o de Periodismo tiene muchos ideales, que después se da cuenta que no tienen nada que ver con eso el periodismo. Cuando empecé a escribir en NaN me di cuenta que sí, que esos ideales sí están en NaN. (…) NaN es lo que pensás que es el periodismo antes de empezar una carrera de periodismo”, dice Nahuel Gómez.

Mitad de tarde. Miércoles. Día. Invierno. Época de la primera ronda del Mundial de Fútbol disputado en tierras brasileras. Buenos Aires. Centro. Corrientes y Callao. Bar La Academia, sitio de innumerables encuentros y entrevistas. Primero llega Facundo Gari, minutos más tarde lo hace Nahuel Gómez. Ambos son parte del comité editorial de NaN. Con Gari y otros miembros del comité, el cronista compartió la experiencia de escribir en Página/12 durante dos años, y fue ahí que se enteró de la existencia de NaN.

La industria del periodismo está en crisis. Eso ya no es ninguna novedad. Los históricos grandes diarios tradicionales a nivel mundial tienen problemas para entender cuál es el nuevo modelo de negocios, lo que lleva a despidos masivos o reestructuraciones seguidas de más reestructuraciones. Su expansión hacia otros sectores económicos, o sus vínculos con tal o cual fuerza política, sumado al estallido de las redes sociales, han expuesto sus conflictos de intereses en toda su dimensión. Toda la estantería tambalea y, sin embargo, nunca antes hubo tantos periodistas. Las nuevas tecnologías hacen mucho más fácil que cualquier tenga su blog, o que un grupo inicie un medio pequeño. La idea de periodismo ciudadano, a su vez, obliga a repensar – quizás – la función del periodista profesional. Localmente, online y fuera del online se multiplican los proyectos independientes conformados por aquellos que o han quedado fuera del sistema o  están con un pie adentro y otro buscando el espacio con el cual realmente se sientan identificados. Como le dijo en una época la terapeuta al cronista: hay que bancarse la incertidumbre y transitar el camino.

Ladrillo sobre ladrillo

En 2006, alrededor de seis compañeros de la Universidad de Lomas de Zamora habían hecho el primer taller de escritura y los movía la inquietud de comenzar a escribir. Venían participando en la Agencia Universitaria de Noticias y Opinión (Auno), pero necesitaban algo más. Así es como nace Agencia NaN como un blog donde, como cuenta Gari, más que nada se dedicaban a “picar cables”. En otras palabras, adaptaban y reescribían cables de noticias (es una de las primeras tareas que históricamente suele realizar un periodista joven al ingresar a un medio). No obstante, esto tampoco fue suficiente y poco tiempo después decidieron convertirse en un medio de comunicación interesado por “el arte lateral”, el que “no tenía espacio en los medios de comunicación hegemónicos, en los medios de comunicación comerciales”.

El primer gran giro de NaN se dio en 2010, cuando participaron del concurso de revistas Abelardo Castillo, organizado por la todavía por entonces Secretaría de Cultura de la Nación. El concurso distribuía financiamiento para que las revistas pudieran sacar algunos números a la calle. Desde entonces, NaN sale en papel bimestralmente, “luchando por la supervivencia del medio”. La presencia en papel también en parte desdobló la manera de trabajar de la revista, con un modo de producción para el papel y otro para la web.

“De a ratos pienso que es un trabajo, de a ratos pienso que es una militancia, de a ratos pienso que es parte de la vida”

Gómez cuenta que la distribución al principio era con mochila y kiosco a kiosco. Gari comenta que había que pasar cada tanto por los kioscos para ver cómo iba la venta y hacer amistad con los canillitas. “La visión del canillita”, dice Gari, “es la de vender más revistas, porque es su medio de vida. Entonces, te tira algunas puntas”.

Dicen que la relación con los canillitas en general es buena, pero eso no quita que haya casos donde recuerda Gómez que “muchas veces ha pasado que vos le das la revista a un canillita y después vas – uno se hace el consumidor – y preguntás por la revista y ‘¡Ah!, para que me suena’, te dice. Y no te la exhibe”. Es que, explica Gómez, la visibilidad es crucial, “si no se ven, no se venden”, y señala como ejemplo el puesto de Corrientes y Callao que siempre les ha dado presencia con la consecuente cantidad de ventas.

Si bien con algunos kioscos – especialmente con aquellos que siempre han apoyado la movida – conservan la relación interpersonal, ahora trabajan con una distribuidora, la cooperativa Sin Fin, que distribuye revistas independientes. A través de la Asociación de Revistas Culturales Independientes (AReCIA), de la que son parte y comisión directiva, también consiguieron un convenio con Correo Argentino para abaratar costos que les ha permitido alcanzar distribución nacional.

Sacando cuentas

NaN tiene tres líneas de distribución:

– Kiosco directo, que es cuando ellos mismos acercan las revistas al kiosco. En esos casos el canillita se queda con el 35-40% del precio de tapa

– Vía distribuidora. Esta vía implica el 50% del precio de tapa

– Venta o suscripción online, donde el sistema (entrega + el intermediario DineroMail) se queda entre el 40 y el 50% del precio de tapa

Los ingresos por publicidad son mínimos, y los que llegan por venta sólo cubren los costos de impresión de la tirada de mil ejemplares que representa cada número: $14 mil pesos. Ahora están cambiando de imprenta y, por el momento, los presupuestos recibidos son incluso superiores.

De nuevo, como puede verse en las otras notas de este número, el acceso al recurso del papel es la clave para todo lo demás.

Mística NaN

El comité editorial está conformado por ocho miembros, que representan el núcleo estable y el que cubre la mayoría de las funciones. Entre ellos y colaboradores usuales, esporádicos y aportes suman unas cincuenta personas trabajando para cada número. Gari describe que ponen énfasis en la reunión semanal y en también generar devolución colectiva de las notas escritas. “Le ponemos fichas a la horizontalidad, contrario al verticalismo donde hay un editor que no te da bola, que no te dice cómo te fue en la nota, si estaba buena o no, por qué te borró tal oración, y que es una persona o tres personas que deciden el sumario del medio. Entonces, discutimos todo”.

NaN está siempre reformándose. Este año estrenaron nuevo sitio web y retomaron la atención sobre redes sociales. Gari se hace cargo de ese aspecto y en seis meses aumentaron un 40% la cantidad de seguidores online. “Gestionar una revista excede siempre a lo periodístico”, dice Gómez, que se encarga en general de coordinar el área fotográfica.

NaN consigue autosustentarse, pero no genera ingresos para sus miembros, lo que no es inusual en el rubro. El eje pasa por creer en lo que se está haciendo. A veces, el desarrollo personal termina pesando y hay quienes se alejan, pero nunca demasiado; quien fue miembro de NaN nunca corta del todo el vínculo. A veces, cambia la intensidad pero no hay alejamiento, tal el caso del propio Gari, que pasó por diferentes instancias antes de su rol actual.

“Le ponemos fichas a la horizontalidad, contrario al verticalismo donde hay un editor que no te da bola, que no te dice cómo te fue en la nota, si estaba buena o no, por qué te borró tal oración”

Los NaN creen en lo colectivo en más de un sentido. El blog está abierto a colaboraciones de quien desee aportar. Eso es parte de lo que Gari llama el “espacio pedagógico” de NaN. Así es como gente que no es del palo termina escribiendo con la ayuda y edición del equipo. “Nos mandan una nota, la vemos, la editamos, y aquellas cuestiones que sean discutibles las discutimos. Y en una posición de igualdad, no en una posición de porque yo tengo determinado conocimiento o determinada experiencia yo tengo la posta, sino en pos de poder mejorar ese laburo. (…) Han venido redactores a mi casa. Yo no tengo problema en que vengan. Les digo ‘si querés venirte, tengo de tal hora a tal hora libre’”.

Esta apertura se apoya sobre la noción de que “Internet posibilita que cualquiera pueda abrir un blog y cualquiera puede ser comunicador, cualquiera puede ser periodista. Por eso, nosotros no pedimos credenciales para ser periodista o para hacer periodismo. Porque comunicar es humano”.

En Argentina, muchos periodistas crecen con la imagen de Rodolfo Walsh como un faro: el periodista de investigación, comprometido, creyente de que la verdad eventualmente siempre saldrá a la luz. Pero la realidad es que entrar a trabajar a una empresa periodística implica toparse con limitaciones concretas, líneas editoriales con las que se puede o no coincidir, contratos basura, colaboraciones mal pagas, a lo que hay que sumar un sindicato inexistente. El colaborador freelance, el lancero, si quiere vivir de escribir, debe escribir entre diez y quince notas por mes – dependiendo las remuneraciones recibidas – para que los números le den, y lo más factible es que tenga que hacerlo en múltiples medios (lo que convierte a muchos en mercenarios). Esto sin mencionar que hay medios que pagan recién meses después de entregada y publicada la nota.

Por contraposición y quizás por eso, cuando el cronista pregunta qué significa NaN para ellos, Gari responde que “de a ratos pienso que es un trabajo, de a ratos pienso que es una militancia, de a ratos pienso que es parte de la vida”. Cuando se termine la entrevista, Gómez y Gari no volverán a sus casas. Van a un recital con las revistas al hombro.

De leyes y batallas

La informalidad es una característica local en numerosos campos, cada uno podrá pensar varios ejemplos. Las revistas culturales no son la excepción y, por eso, muchas no son alcanzadas por un reciente proyecto de ley enviado por el Ejecutivo Nacional para su tratamiento en el congreso. El proyecto, que cuenta con media sanción en Diputados, implica una drástica disminución en la alícuota del IVA que los medios gráficos deben pagar en función de su facturación. Para ser alcanzado por el beneficio, no obstante, un medio debería estar debidamente registrado y, en cualquier caso, la medida no alcanzaría a medios online.

NaN es miembro de AReCIA, que impulsa desde el año pasado una ley abarcativa de fomento al sector de revistas culturales. “Es una voz frente al Estado”, dice Gómez, y agrega que lo que se busca es que “desde el Estado se nos reconozca”.

Para entender muchos de los debates actuales, los senderos suelen llevar a la década del ‘90 como si fuera una bisagra. Gari cree que “el proceso de privatización que ocurrió fuertemente durante los ‘90s, que está asociado en el imaginario con esa década, hizo también que olvidáramos qué significa también servicio público o cuáles son aquellos sectores que deberíamos asegurar de esa manera”.

La sanción de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual puso en el centro de la tormenta la discusión sobre concentración mediática. Pero lejos estuvo la ley de zanjar el conflicto, y no sólo por no incluir Internet o medios gráficos en su espectro de regulación. La batalla, para usar un término probablemente ya gastado, es cultural.

Fotos: Gentileza NaN

AUTOR

DIEGO BRAUDE. Licenciado en Artes Combinadas de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. Periodista y documentalista. Crea y dirige Imaginación Atrapada desde 2005, proyecto seleccionado como mejor revista de teatro en los Premios Teatros del Mundo. En 2013 estrenó su largometraje documental “Fabricantes de Mundos” y desde 2011 ha escrito en el diario Página/12 y la revista Acción.

3 COMENTARIOS DE LECTORES

¿QUERÉS COMENTAR?
  1. Pingback: EC#4 – Revistas Culturales Independientes – Sumario 30 Jul, 2014

    […] Nahuel Gómez y Facundo Gari, de revista NaN. Otro periodismo es posible […]

  2. Sebastián on 8 agosto, 2014

    Mucha suerte y sean felices!

  3. Pingback: Revistas Culurales Independientes | Al Margen 13 Ago, 2014

    […] desde una mirada ligada a la práctica y que recientemente estrenó su ópera prima El Crítico; Nahuel Gómez y Facundo Gari, de NaN, que se plantea como un emprendimiento colectivo y en permanente mutación. Además, contamos con […]

Deja un comentario