Ser del Tiempo. El día de 40 horas

Ser del Tiempo vive en Maimará, Jujuy, y es músico. Ser del Tiempo es Sergio Díaz y probablemente se haya ido a la cama alrededor de las 3am porque estuvo tocando en algún lado. Es temprano por la mañana en la Quebrada y Félix, el hijo de un año y medio que tiene con Luciana, se despierta reclamando atención. Es posible que entonces aproveche y, mientras toma un mate, también ensaye.

El resto del día, Ser del Tiempo es profesor de arte, entrenador de básquetbol, trabaja con adolescentes y ahora además es albañil – desde hace un año que se está haciendo la casa -. Ser del Tiempo fue también uno de los representantes por Jujuy en el área de música para el Mercado de Industrias Culturales (MICA) del Noroeste que se realizó en Tucumán y para el que tuvo lugar en Buenos Aires.

Entrevistado vía Facebook, Ser del Tiempo cuenta que desde chico lo acompaña la música, que es una fija en todas las fiestas tradicionales de Jujuy (carnaval, patronales, Pachamama). Que cuando se mudó a los 8 años a El Carmen (a 27 kilómetros de la capital San Salvador y de donde también proviene Bruno Arias), el esposo de su madre tenía una banda de rock y se convirtió en un asiduo visitante mientras además estudiaba piano y entonces aprendió El Oso, de Morís. Dice que “a nivel profesional o de trabajo desde los 18 comencé a tener bandas, como muchos adolescentes, de diferentes estilos”. Más tarde, hizo el profesorado de Letras en Tilcara y la licenciatura de Folklore y Teatro en el Instituto Universitario de Arte de Buenos Aires (IUNA).

Hoy Sergio Díaz tiene 37 años y no sólo es un músico emergente que tiene múltiples trabajos para parar la olla en su casa. Además, “me dedico diariamente como músico, como productor si se quiere, organizando fechas, yendo a buscarlas o también por Internet”, a lo que se suma la revista de distribución gratuita Cultura Maimará.

“¿Cuán creativo hay que ser? Y, todo lo que puedas, realmente – explica -. Escribo las letras y trabajo para difundirlas. Sí, las herramientas son muy importantes, sería bueno contar con un equipo bueno, una productora, agente de prensa, un webmaster y todo lo que sume a difundir”. Así fue como también consiguió el apoyo de la marca de ropa Humahua (del diseñador jujeño Nicolás Zárate) y de la bodega Fernando Dupont, de Maimará. Cree en equivocarse para aprender y dice que para sumar conocimiento y recursos de venta y difusión fue muy importante poder ir como músico en representación de Jujuy al MICA.

El camino que Ser del Tiempo eligió “implica estar pila diariamente”. Toca por las noches y luego Félix lo levanta temprano. En Maimará, “sólo estamos mi compañera Luciana, nuestro hijo Félix y yo, así que nos turnamos en todas las actividades. Hay momentos que es más difícil, sí, pero bueno, también confió en el universo y en que las cosas suceden por acciones y consecuencias”

En el mundo, la distribución de contenidos culturales – y con ello lo que se suele llamar el modelo de negocios – está cambiando en medio de conflictos y debates acalorados. Nunca antes en la historia hubo tantos productores, realizadores, autores. La distribución nunca estuvo tampoco antes tan al alcance de la mano. Sin embargo, no hay magia y no significa que sea sencillo que alguien escuche, vea o lea lo que produjo otro. Las empresas grandes siguen facturando millones, como muestran las estadísticas provistas por Capif que pueden encontrarse en el Sistema de Información Cultural de la Argentina (SinCA): a 2012 – último año del que hay estadísticas detalladas -, la industria de la música facturaba por encima de $400 millones de pesos. Pero, para la mayoría, la otra pregunta del millón sigue siendo cómo conseguir que quien consume pague por ello.

Es común que en algún momento de una noche donde toca en un restaurant de Tilcara, por ejemplo, Ser del Tiempo pase por las mesas y deje su CD – donde canta con varios músicos, entre ellos Bruno Arias – y un sobre. Dirá al público que quien quiera comprar el disco, puede comprarlo, quien no quiera el disco pero sí dejar algo puede hacerlo en el sobre y que, en cualquier caso, su música también puede escucharse gratuitamente en su web. El sobre, por su parte, se ha convertido en un descendiente directo y más discreto de la gorra, “y hay de todo. Una vez una mesa me dejó un peso, una moneda, y otra vez me han dejado 300 pesos en un sobre”. Más allá de eso, lo que siente Díaz es que “la gente es amable con los músicos.  También, dependiendo el lugar, hay extranjeros que no están acostumbrados a escuchar o que no ven que sea un espectáculo y no lo valoran como otros – que tienen un respeto enorme, y aunque no te dejen dinero te dan la mano, una sonrisa, y te felicitan -”.

“Lo que más me gusta”, dice Ser del Tiempo de su profesión de músico, “es sentirme parte del folklore de hoy, andar cantando y conociendo el mundo del folklore, de estos lugares, compartir mis letras, escuchar a otros músicos”. Mientras sigue aprendiendo cómo poder vivir de su música y tenga o no esa noche dónde tocar, entre trabajo y trabajo cada día repite una rutina que es como un mantra: escribe cada vez que puede, ensaya con su guitarra cada vez que puede.

AUTOR

DIEGO BRAUDE. Licenciado en Artes Combinadas de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. Periodista y documentalista. Crea y dirige Imaginación Atrapada desde 2005, proyecto seleccionado como mejor revista de teatro en los Premios Teatros del Mundo. En 2013 estrenó su largometraje documental “Fabricantes de Mundos” y desde 2011 ha escrito en el diario Página/12 y la revista Acción.