Luis Ortiz Gross y el crowdfunding como catalizador de desarrollo

El método de financiamiento conocido como crowdfunding está instalado ya como una forma viable para conseguir dinero para proyectos. En Argentina y Latinoamérica el presente muestra dificultades para que las plataformas se sustenten, pero el potencial que dan diferentes estudios es enorme. Según un análisis del sitio especializado Infocrowdsourcing.com, América Latina cuadriplicó el dinero invertido en proyectos a través de crowdfunding, de 4 millones de Euros en 2012 a más de 16 millones en 2013. En una región que involucra alrededor de 600 millones de personas, con economías en líneas generales creciendo y con proyectos para el mejoramiento de la problemática conectividad- como el Anillo Unasur o Argentina Conectada, entre otros -, el potencial para esta vía alternativa de financiamiento para proyectos creativos (de todo tipo) y sociales se muestra más que interesante.

El mexicano Luis Ortiz Gross es el CEO de la plataforma Idea.me, que tiene presencia en toda América Latina y es un creyente de que hay que apostarle a lo regional. Entrevistado vía Hangout, además considera que no hay nada dado y que el resultado del desafío reside en cómo se hagan las cosas en los próximos años.

¿Por qué te parece que la gente de la cultura – sin incluir, quizás, a aquellos ya más insertados en un mercado comercial – todavía le cuesta el tema del dinero?

Yo creo que a ese tipo de personas, que tienden más hacia lo creativo, que son muy talentosas en el mundo del arte, de la cultura, les es más complicado manejar el tema del dinero por dos razones. Primero, que son proyectos que no son tan comercialmente vendibles. (…) Segundo, que este de perfil de gente, que son más creativas, que son más culturales, carecen en muchos casos – no todos, es un generalidad, la realidad de lo que nosotros vemos en nuestra plataforma – de los conocimientos, de las habilidades para poder vender su producto.

Por eso es que plataformas como Idea.me son tan buenas para ellos.

Por eso es que plataformas como Idea.me son tan buenas para ellos. Les permiten de manera muy sencilla, y haciendo prácticamente lo mínimo que es publicar su proyecto, poner un par de fotos y unas recompensas, vender su proyecto y conseguir dinero para hacerlo.

¿Qué diferencia vos dirías que hay entre el crowdfunding en Estados Unidos y Europa y el de Latinoamérica?

En Estados Unidos, sabemos que el perfil de Kickstarter (la plataforma líder, que sólo en 2013 tuvo a 3 millones de personas aportando U$S480 millones de dólares para proyectos) tiende mucho hacia la tecnología, hacia la innovación, donde la gente ha subido proyectos y productos muy innovadores en el mundo. Y es una plataforma que está en una región del mundo que es líder en tecnología, lo que no pasa en América Latina. Eso sí es una diferencia. (…) Lo otro también es las formas de hacer crowdfunding, y esto responde a un momento, me parece. El momento del crowdfunding hoy, en América Latina, es que las personas que colaboran en proyectos son los familiares y amigos del creador, del emprendedor. Eso en Estados Unidos ya no es así. Hoy, en Estados Unidos, gente extraña aporta a proyectos. Creo que responde a un tema de momentos.

¿Qué obstáculos te parece que enfrenta un emprendedor en Latinoamérica y, al mismo tiempo, cuál es el potencial?

Creo que hay dos obstáculos. Primero, un emprendedor que hace crowdfunding creo que el primer obstáculo que tiene que romper es el mindset que existe todavía en América Latina de que el crowdfunding es magia. La gente piensa que al publicar su proyecto, al subir su campaña, mágicamente se va a financiar y va a haber miles de personas que van a aportar a su proyecto. Y eso no es verdad. La gente tiene que asumir que esto es una campaña, que implica iguales pautas de trabajo que cualquier otra campaña que una persona tiene que hacer para dar a conocer su proyecto. Eso me parece que es el obstáculo más importante.

Después, como compañía en América Latina creo que nosotros tenemos tres obstáculos principales. El punto número uno, quizás el más importante de todos, es la educación que existe alrededor del crowdfunding en la región. Todavía – yo digo así -, todavía no llega el crowdfunding a América Latina.

El segundo reto tiene que ver con métodos de pago. Obviamente, no es lo mismo trabajar con PayPal – que funcione perfecto en Estados Unidos y en algunos países de América Latina -. Acá tenemos una complejidad mayor , que es trabajar con varios métodos de pago en diferentes países, que no funcionan tan bien, esa es la realidad, o productos que no son pensados para el crowdfunding. Te imaginarás que el funcionamiento del crowdfunding es completamente distinto de lo que puede ser el método de pago en cualquier otra circunstancia. O sea, el tema del refund, el tema de la recompensa, todo eso es complejo.

El número tres tiene que ver con la confianza, me parece. (…) Tenemos que lograr que la gente confíe en hacer crowdfunding, que sea algo cotidiano, que la gente conciba que el crowdfunding es para cada uno de nosotros.

(Sobre el potencial), yo creo que en América Latina – y esto es especialmente para América Latina -, por las características de la región el crowdfunding se puede convertir en un gran booster de desarrollo para la sociedad en general. De hecho, hace unos meses que estamos trabajando con el BID (el Banco Interamericano de Desarrollo), que es financiado por los gobiernos de los países (del continente americano). Cada vez estamos más convencidos – tanto el BID, como institución, y nosotros, como plataforma – de que si esto funciona, si hacemos bien las cosas los próximos dos, tres, cuatro años, el crowdfunding puede ser un gran booster de tecnología y de todo. (…) Desde un punto de vista más social, el crowdfunding se puede convertir en un catalizador de desarrollo para las sociedades.

A nivel de mercado, hace poco salió un estudio del Banco Mundial que cuantificaba el mercado del crowdfunding en América Latina en U$D11 billones de dólares. Entonces, obviamente el potencial es gigante. Yo creo que, como todas las compañías de la industria de la tecnología en América Latina, una vez que se hace bien el potencial es gigante. Hace falta ver a Mercado Libre, ver a compañías como Open English

Hablabas del potencial de Latinoamérica y solés mencionar la cantidad potencial de gente que conforma ese mercado. ¿Cómo se llega a toda esa gente?

En Estados Unidos, el año pasado fue una industria de U$D 3,5 billones de dólares. En América Latina es el doble de la población. Obviamente, no es el doble de la población con el mismo acceso que tiene la población en Estados Unidos. Pero, de todo el mundo, somos la segunda región con las mayores cifras de crecimiento de pentración de tarjetas de crédito e Internet. Es decir, somos una región bien interesante. El sudeste asiático, Asia Pacífico, y nosotros somos las regiones más interesantes en el mundo como mercados emergentes para hacer crowdfunding.

¿Cómo llegas a toda esa gente? (…) Comparando con Estados Unidos, que es el que tiene las plataformas que han roto todos los paradigmas, hay un punto muy, muy clave: los esfuerzos offline. Si tu ves Kickstarter, Indiegogo, todo lo que hacen es digital. Hacen muy pocas cosas fuera de lo digital, algunos talleres, algunos tours. Fuera de eso, todo es digital. En América Latina no se da así.

Todos hemos visto y hemos experimentado que hay que hacer muchas cosas offline. Tienes que ir a una universidad, hacer un taller donde convocas a la gente, tienes que procurar reuniones específicas. Como punto número dos, vuelvo a lo que hablábamos antes, hay que hacer mucha educación, mucho posicionamiento alrededor del crowdfunding. La forma ideal para mí de compartir, de lograr que la gente conciba el crowdfunding como algo para ellos es a través de los casos de éxito. Si yo veo en Facebook que un amigo mío, que lo conozco desde la prepa, una persona que considero mi par, que no considero muy distinto a mí – porque somos amigos, porque tenemos la misma edad -, etc, etc… O sea, no es un empresario, es mi par, y yo veo que juntó en Idea.me para su proyecto de música, me quedo pensando que si mi amigo pudo hacerlo, yo también.

AUTOR

DIEGO BRAUDE. Licenciado en Artes Combinadas de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. Periodista y documentalista. Crea y dirige Imaginación Atrapada desde 2005, proyecto seleccionado como mejor revista de teatro en los Premios Teatros del Mundo. En 2013 estrenó su largometraje documental “Fabricantes de Mundos” y desde 2011 ha escrito en el diario Página/12 y la revista Acción.

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