Asociación de Hacedores de Arte y Cultura en Red de Corrientes: “El límite es aquel cielo azul”

Productores independientes, artistas, músicos, diseñadores gráficos, periodistas, gestores y hacedores de la cultura en Corrientes, tanto del sector público como privado, decidieron unirse para encarar las problemáticas en común, tener un punto de encuentro donde se discutan acciones en pos de intervenir en la cultura y en la política cultural de su provincia, y determinar pautas de trabajo y protección hacia el sector, que se encuentra en ebullición y crecimiento. El disparador, una serie de capacitaciones que, una vez concluidas, devinieron en la primera Asociación de Hacedores de Arte y Cultura en Red de Corrientes.

El asociativismo y la construcción en red son hoy día alternativas, tanto en la cultura como en otros ámbitos de la vida diaria, para enfrentar realidades y conseguir objetivos de interés para grupos de personas que buscan cambiar o modificar dichas realidades. Para entender la necesidad de nuclearse de estos actores culturales, es necesario contextualizarlos y hablar de la producción cultural y la cultura en Corrientes.

La capital de la provincia concentra la actividad más fuerte, y los escenarios donde se plantean las acciones culturales tienen lugar allí. Con un fuerte patrimonio religioso e histórico y con casi el 70% del empleo concentrado en la administración pública, la cultura en la provincia se practica como se puede desde la producción independiente, siendo el Estado el mayor promotor de cultura al concentrar los recursos y los espacios para proponer, aunque de manera poco inclusiva y casi autoritaria, sin tener en cuenta la diversidad y las potencialidades que existen, remitiendo su accionar a intereses más particulares que comunitarios.

En ese panorama, el productor cultural, en general, se encuentra con obstáculos antes que con la  colaboración del Estado, las leyes y los espacios mismos donde producir. Y es así que, a pesar de ello, o por ello, se crea el caldo de cultivo para una nueva forma de hacer cultura, la del emprendedor independiente, que busca maneras alternativas para construir cultura desde la periferia de este sistema. Un camino que resulta arduo pero gratificante, ya que sólo por el esfuerzo que implica empezar de cero, los productores que hoy intervienen en este mapa local han aprendido a lidiar con las reglas del juego y a encontrar las grietas para ejercer y ejecutar otras formas de cultura, que el Estado ignora sistemáticamente.

Podría afirmarse entonces que con la cuota justa de emprendedorismo, y con todo por hacerse, es en una de estas grietas en las que se gesta esta Asociación, integrada por actores tan diferentes entre sí como las acciones que cada uno ejerce en su ámbito cotidiano vinculado a la cultura, pero con un concepto común bien claro: para lograr resultados, hay que asociarse.

La semilla de la Asociación tiene su antecedente en una capacitación brindada por Cecilia Bunge en 2013 (organizada por la Universidad Nacional del Nordeste, el Instituto de Cultura de la provincia y el Consejo Federal de Inversiones) en la que se partió de un FODA, pensando en un colectivo para resolver esas necesidades. En 2014, en el marco de capacitaciones para gestores culturales organizadas por el Instituto de Cultura de la Provincia Corrientes en la sede local del Consejo Federal de Inversiones, se retoma la idea con un grupo cerrado de 35 participantes de la Provincia. El grupo incluyó agentes culturales del sector público y privado.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

El curso sobre gestión cultural fue el aglutinante para la unión de los hacedores culturales de Corrientes. La presentación final de la Red en octubre de 2014 generó una sinergia que sentaría las bases para la conformación de la Asociación. ¿Cuál fue la dinámica de trabajo para ello? ¿Cómo se organizaron?

Walter Casco, periodista, toma la iniciativa y explica que “todo inicia como un germen. Un poco el germinativo inicial fue la capacitadora Cecilia Bunge desde Buenos Aires, que desde 2013 nos animó a agremiarnos, sindicarnos y unirnos cooperativamente, como causa seminal para una futura conformación de este colectivo artístico-cultural intraprovincial (que aspira en futuro a lo interprovincial así como a su regionalización). Más tarde, se nos prendió el ‘virus’ de asociarnos y continuar esta actividad conjuntamente entre nosotros ya en un espacio compartido de voluntades asociadas, porque, creo, todos estábamos buscando ir más allá para que esto prosperara más sistemáticamente”.

Cecilia Ramirez, gestora cultural, relata como “en 2014, durante un ciclo de capacitaciones sobre gestión cultural, Cecilia Bunge vino a Corrientes y tras el curso de cinco jornadas, se llevo a cabo el “Primer Encuentro de Gestores Culturales de Corrientes” en el mes de octubre, en el Museo de Bellas Artes, al que asistieron más de 100 personas, funcionarios, gestores, artistas y estudiantes de toda la provincia. En el mismo se realizó la exposición de experiencias autogestionadas sobre el  Teatro de la Ciudad, el Festival de Cine Guácaras y el trabajo de Jorge Gamarra, artista plástico curuzucuateño, y el debate en tres mesas sobre: música y literatura, lenguaje multimedial y artes escénicas”.

Casco continúa y dice “en forma asociativa, de colectivo cultural sinérgico, para que las cosas tampoco quedaran como estaban aquí ni se dejara de patear el tablero de esta cultura correntina oficial, pacata, no inclusiva. Y así fue. Las reuniones continuaron rápida aunque espaciadamente, en particular debido a las actividades laborales y de gestión propias que cada uno de nuestros actores y actrices desempeña en privado, ya que el tiempo nunca es suficiente cuando se está en busca de alternativas. Un poco los que movilizaron estas acciones fueron Cecilia Ramírez junto a Ricardo Sena, azuzando los ánimos voluntarios que nunca lograban reunirse. De ahí nomás se dio buscar una forma de asociativismo que fue creciendo con los que siempre estábamos, unos 4 o 5, ‘jodiendo’ también, y que deseábamos ir por más, apenas por molestar, por protestar, por revolucionar en este ámbito cultural dado. Tomó su tiempo, sí. Y en el camino, con las cosas más perfiladas (como suele ocurrir para quienes lo miran por TV) se fue sumando otra y nueva gente. Hubo varios intentos de reunir y congeniar una agenda, a los cuales se sumaron mujeres valiosas de nuestra cultura como Toni Monzón y María Esther Aguirre, y se avanzó lento pero sostenido en los debates fundacionales del grupo”.

Ramirez recuerda que “la primera decisión a tomar entre reuniones y conversaciones fue qué figura legal adoptaríamos para conseguir este fin: finalmente se eligió conformar una Asociación Civil, para volcar todo el potencial de trabajo necesario para el crecimiento de la misma. Emprendimos el trabajo denominándonos Red de Artes y Cultura del Litoral; actualmente, para tener un mayor alcance, hemos cambiado de nombre para llamarnos  “Hacedores de Artes y Cultura en Red”.

¿Cuál fue el balance de la presentación de la Red en octubre de 2014?

Cecilia Ramírez destaca que “fue la primera experiencia de relevamiento de las problemáticas comunes a las áreas antes nombradas y a sus actores. Los que participamos y organizamos este encuentro lo evaluamos como positivo y pensamos que debíamos seguir trabajando para concretar la red”. A lo que Casco agrega que “para todos fue estimulante. Estimula saber que cuando convocas con ánimo y ganas de producir, la gente del palo se prende y prosigue activando lo que se produzca. Por ahí nos dormimos un poco desde octubre a marzo, sí, pero los que deseamos continuar nos reunimos y juntamos como fuera (aunque sea tras una copa de vino con chori) y vimos que esto sí era excitante. Te estimulaba llegar a otros que también sabías que estaban en tu búsqueda.

“Yo, que estoy en la comisión de configuración de base de datos y creación del directorio de actores, agentes y espacios culturales”, agrega Cecilia, “me sorprendo con la variedad que hay de voluntades en toda la provincia y la región, que quedó reflejada en el directorio de ese encuentro en el Museo de Bellas Artes. Mi balance de presentación para esa ocasión -yo conduje el acto ese día- es alto… pero debe continuarse. Hay que llegar a más pibes y pibas, a más tipos, a más creadores, a más hacedores, a más intelectuales y trabajadores para que esto prenda como la vacuna BCG.

No hace falta decir que la cultura del ocio y el entretenimiento artístico son ahora bien necesarios, y que constituyen además buenos negocios para sus productores. Pero hay que ampliar esta Red de contactos para que nadie quede fuera ni para que los artistas se sientan solos, apartados, creciendo en viveros. Porque los colectivos que no prosperan, se deshacen y mueren; pasó con algunos de los que queda un gran recuerdo en esta provincia donde apenas dura la desmemoria. Ramal que paró, ramal que cerró, je je”.

¿Cuáles fueron los disparadores de la formalización de la Red hacia una asociación? ¿Qué pasos dieron para conformarla?

Cecilia Ramirez resume: “las necesidades comunes, las ganas de trabajar para mejorar la situación en general fueron los disparadores. Los pasos fueron varios primero discutir cual era la figura legal por la cual nos teníamos que agrupar, luego decidir los objetivos de la Asociación, después llamar a los amigos y conocidos con los cuales compartíamos la misma mirada. El llamarlos para que sepan de nuestras intenciones nos dio un nuevo impulso, porque hubo un momento en que vimos que había mucho por hacer y pocas manos que sumar”.

En tanto Casco relata que “un buen día -creo que después de la 25a. Fiesta del Chamamé y los Carnavales, cuando los laburos particulares de cada uno se descompensaron-, nos decidimos y fuimos de buenas a primeras a Personas Jurídicas de la provincia un reducido grupo de voluntades que queríamos ir por más, que estábamos buscando asociarnos y capitalizar el éxito de un primer colectivo local de esta clase… y fuimos. Y nos trajimos la voluntad de asociarnos legítimamente así como un modelo de estatuto constitutivo primitivo, otra instancia seminal para conformarnos”.

Ricardo Sena, gestor cultural, recuerda como “varios de nosotros asistimos a la convocatoria de los foros para la Ley Federal de Cultura, donde nos volvimos a ver las caras, hicimos contactos con otros agentes, entre ellas a varias artistas, Dorita Romero que estuvo en el lanzamiento de la Red, así como María Esther Aguirre y María Silvia Pozo. Hoy ya poseemos un background de 20 asociados”, a lo que Adriana Cuadrado, administradora del Centro Cultural Flotante Siete Corrientes, agrega que “como resultante de las reuniones semanales, fue electa por unanimidad la Comisión Directiva de la Asociación. La etapa actual, que es de consolidación de voluntades, nos tiene que encontrar re-unidos y activos para cuando esto se formalice. Hoy nos halla en etapa de análisis y configuración de las reglas de este Juego loco de la Oca, con caminos que invitan a seguirnos y colaborar participativamente. Un colectivo es eso: voluntades aunadas, compartidas, atentas, movilizadas por las necesidades siempre cambiantes de la cultura y las artes en este territorio donde nos tocó gestionar para transformar el estado de cosas… que hoy reclama asociarse para crecer”.

¿Cuáles son los objetivos de la Asociación?

En pocas palabras, Ramírez adelanta que se trata de “promover las actividades artísticas y culturales, fortalecer el ámbito de la gestión hacia lo profesional, brindar servicios, en fin son varios pero todos con la idea del desarrollo”. Mientras que Cuadrado amplía “brindar asesoramiento, capacitaciones y servicios relacionados al ámbito de la gestión y producción en lo que a materia de cultura se refiere, canalizar y/o gestionar proyectos, respaldar acciones culturales con proyección a integrar a otros actores del mismo ámbito y ser activos participantes en las políticas culturales a nivel local, regional y nacional”.

Walter Casco se explaya en cuanto a los objetivos: “están incluidos en el nuevo estatuto en análisis y debate actual, que está definiéndose y se definirá participativamente pronto, al menos en esta instancia de hoy con reuniones semanales de estructuración general que venimos realizando en el local del Consejo Federal de Inversiones, cedido gentilmente por una activa miembro de este grupo, Adelina Sívori.

En efecto, los objetivos de un colectivo de esta clase pueden y deben ir recreándose permanentemente pero con una base sólida cardinal; redefiniéndose con la inclusión de nuevos actores y metas medianas que valoricen la inclusión, participación, la colaboración y el análisis compartidos; ya consensuamos algo fundacional: “convertir a Corrientes en un polo de desarrollo cultural”. No es poco: implica mucha actividad compartida, participante, con una suma asociada de voluntades y sustentabilidad consistente.

Asimismo necesitamos debatir sobre nuestros derechos y garantías como actores, agentes y trabajadores de la cultura, defender nuestras autonomías individuales y las de cada actividad artística; tenemos que propender a que otros/as se sumen con sus aportes, reclamos y necesidades, con el fin de que nuestra instancia de legitimación incluya a todos, así como a artistas y hacedores solitarios anónimos que tiene nuestra provincia, que nos contenga y supere nuestras faltas.

El límite es aquel cielo azul o nuestras particularidades propias; y el piso el territorio éste donde nos venimos desarrollando, sin más, tanto los artistas como los promotores, los hacedores, los animadores, los agentes socioculturales y los trabajadores de la cultura”.

¿Qué acciones concretas proponen? 

“Por ahora seguimos en un proceso de crecimiento y definición internos, hacia adentro del grupo. Afianzarnos y encontrar nuestra propia impronta e identidad es lo fundamental para nosotros, y desde ahí ver qué podemos ofrecer a los demás” explica Ramírez.

Casco suma que “lo primero es retomar el contacto con todo ese grupo de actores/agentes culturales que se puso de manifiesto en el Primer Encuentro 2014 de la Red en el Bellas Artes, para que esto no quede como otra quijotada de loquitos artistas-artesanos con buenas intenciones. Otro: rescatar las riendas del Congreso de Cultura Correntino suspendido en 2013, y que el Instituto de Cultura Corrientes entonces nos ofreció resucitar para nuestro direccionamiento, y que sería una inmejorable instancia de visibilización para nuestro colectivo, me parece.

Otra más: la gestación de un evento abarcador de voluntades artísticas diversificadas, que hoy no tienen la adecuada exposición en esta capital y sobre cuyos hacedores se ignora. Reitero: creo que hay que hacer algo pronto y rápido.

Necesitamos patear el tablero conservador y del estado de cosas actuales, necesitamos que la gente crea que esto es posible hoy mismo, acá, que colabore, aporte y se sume con lo suyo, con su habilidad, su arte, su destreza, sus competencias. Justo ahora, hoy, en tiempos como estos donde la actividad artística-cultural tiene gran protagonismo en las sociedades con aportación de las nuevas tecnologías de información y comunicación.

Y justo en estos momentos donde los artistas y trabajadores de la cultura pueden ser motores del cambio -lo fueron también en el Renacimiento- y de la transformación económica y social, a través de la popularización de las industrias culturales modernas. Porque creo que hoy el entretenimiento y sus atracciones son sólo una estrategia minuciosamente planificada por los artistas -algunos desde su anonimato- para cambiar el mundo y rumbearlo hacia un nuevo humanismo, donde todos los hombres y mujeres y sus obras son valiosos”.

Facebook: https://www.facebook.com/redculturaCTES

Mail: artesculturalitoral@gmail.com

AUTOR

GRISELDA CAZORLA RICCIARDI. Periodista y productora cultural de Corrientes. Desde 2010 lleva adelante Proyecto Diorama, medio de comunicación especializado en cultura de la región Litoral del país. Actualmente realiza prensa, producción y gestión en el sector música, para Tajy, Lucas Monzón Trío y Simonimos y productores en general. www.proyectodiorama.com

Deja un comentario